Y no estoy hablando de fútbol.

 Lo que más me ha impactado de este mundial y quedará en el recuerdo no será ni la entrega de la copa, ni ningún resultado inesperado, ni siquiera el gol de la final, aunque sí con el mismo protagonista. 

En uno de los primeros partidos Ferrán, criticado por absolutamente todo, marcaba un gol y el árbitro lo revisaba por fuera de juego. Y en esos segundos aparece esta imagen. 


La de una persona que lucha por dentro, que necesita con desesperación que algo cambie, que aprieta la mandíbula mientras, pese a estar rodeado de 70.000 personas, dentro de su cabeza parece resonar un silencio atronador en la más inmensa soledad en la que él sólo repite "por favor que sea gol". Y no lo fue. 

Y tuvo que seguir un día detrás de otro, y su suerte no cambiaba, y seguía, y todo continuaba igual. Y al final todo cambió, y lo que estaba destinado a un héroe lo consiguió alguien que se negó a romperse. Y esto sólo era fútbol. 

Una lección de vida.  

Para el que no conozca la continuación de la frase, dice así:

Si no puedes deslumbrar con brillanteces al menos desconcierta con gilipolleces

Puede que este blog no te deslumbre, pero... al menos habrás pasado un rato pensando hasta darte cuenta de lo que realmente soy